El cerro La Pólvora de Concepción era una hoguera. El fuego violento y traicionero abrazaba cuatro casas. La voz de alerta anunciaba que una mujer estaba atrapada al interior de una de ellas. Dos jóvenes…dos hombres, hombres de la Octava compañía, ingresaron para intentar un salvataje. El destino quiso que no volvieran a salir.
Momentos de gran tensión se vivían en la población que cuelga de la falda del cerro. Las llamas avanzaban con fuerza y los esfuerzos se hacían pocos para contenerlas. Finalmente el fuego fue derrotado. Los bravos guerreros penquistas habían vencido una vez más, o al menos eso creyeron. El fuego se batió en retirada, pero antes de su derrota atacó furtivamente, llevándose las almas de dos bravos guerreros.
Dos de los bomberos que combatían el incendio cayeron luchando. Cumplieron con su juramento y entregaron la vida por los demás. Jonathan Isaías González Sanhueza, 23 años, y Aníbal Andrés Ríos Vásquez, de tan solo 21 años, realizaron juntos el último viaje. Junto a ellos falleció también la mujer afectada. Adriana Fonseca Cea -75- no logró sobrevivir a la acción de las llamas.
Después de finalizadas las labores, se supo que una loza había caído sobre los dos efectivos de la Octava compañía en momentos que realizaban la búsqueda al interior de una de las casas. Escenas de profundo dolor se observaron entre los asistentes. Los compañeros de unidad de los jóvenes muertos estaban desolados. No encontraban consuelo alguno ni el entendimiento alcanzaba para comprender por qué había ocurrido esta tragedia.
La Octava compañía es una unidad mixta. Su trabajo principal es el de zapadores (compañía de escalas), pero también poseen la especialidad de trabajo en incendios forestales. Fueron fundados el 23 de noviembre de 1954 en el sector Chillancito de Concepción.

